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26.11.2011 -  54 Bienal de Venecia (viaje cultural)

26 – 29 NOVIEMBRE 2011

 

Ven a la bienal de Venecia y disfruta de la mayor feria de arte del mundo acompañada y guiada por profesionales del sector.

 

Para ver el programa completo del viaje cultural haz click en leer más.

 

También puedes descargarlo en word desde aquí

PROGRAMA DEL VIAJE A LA 54 BIENAL DE VENECIA

Sábado 26 de noviembre (día uno)

10h30: Encuentro en el aeropuerto.

 

12h00: Salida en vuelo de Ryanair. Vuelo Valencia – Venecia Marco Polo.

 

14h10: Llegada al aeropuerto y traslado en vaporetto privado al Hotel Saturnia & International, situado en el corazón de Venecia. Hotel de cuatro estrellas, a 200 metros a pie de la Plaza de San Marcos y el Puente de Rialto.

 

15h30/16h00: Tentenpié en el hotel.

 

16h30/17h00: Por la tarde daremos un paseo por los sitios más emblemáticos de la ciudad. Comenzaremos nuestra ruta por Plaza de San Marcos que es, sin duda, el corazón de la ciudad. ‘El salón más bello de Europa’, como la tildó Napoleón, recubierto por losas de piedra de Istria, a veces secas, a veces inundadas. Y es que en función del nivel de las aguas, sobre las que flota perenne Venecia, nos mojaremos o no, los pies.

 

Para evitarlo, nada mejor que subirse al Campanile (si no hay mucha cola, intentaremos subir). Se trata de la torre que domina la plaza y emblema de la ciudad. Construida originariamente como atalaya de vigilancia en el siglo IX, fue reconstruida en el XII y levantada nuevamente en 1912: el siglo XX se inició con el trágico derrumbamiento del espigado torreón original. Con el mismo encanto que aquél, su campanario es actualmente uno de los mejores lugares para observar la ciudad en todo su esplendor.

 

Nos hallamos, por cierto, en la única piazza de la ciudad, pues los venecianos se refieren a las restantes como campo. Junto al Campanile, destaca la Basílica de San Marcos, obra maestra de influencia bizantina que se comenzó a construir hacía el siglo IX para guardar el cuerpo del santo, traído de Alejandría. Su llamativa fachada con cinco cúpulas, sus mosaicos de oro y los cuatro Caballos de San Marcos, símbolo de la fuerza estatal, hacen imprescindible su visita.

En principio se concibió este templo como una prolongación del Palacio Ducal, aunque más tarde ambos edificios han mantenido su “independencia”. Este palazzo es el más destacado de cuantos se reparten por la capital de la región de Véneto, como símbolo de la gloria y el poder de la Venecia más floreciente, y por haber sobrevivido milagrosamente a varios incendios.

Su lujoso interior pasó por diferentes etapas desde su construcción entre los siglos X y XI: desde hogar de duques italianos, hasta sede del gobierno y de la corte de justicia, una cárcel durante la República de Venecia, oficinas administrativas y, finalmente, el museo que conforma actualmente. Ah, presten atención a sus fachadas, pues mudan de color conforme cambia la luz del día, hacia un característico rosáceo.

 

Continuaremos el paseo por el Puente de los Suspiros, otro de los símbolos turísticos de Venecia. Conectada con el Palacio Ducal -donde los acusados eran procesados-, fue hecho construir en piedra de Istria y decorado con motivos barrocos. La belleza estética de la estructura le ha atribuido una connotación romántica en total contraste con su función original. Los suspiros que suscitaba no eran precisamente de los enamorados, sino los de los prisioneros recién condenados a muchos años de prisión.

 

Siguiendo el curso del Gran Canal hacia el norte se encuentra el famoso Puente Rialto, hasta el siglo XIX, el único medio de cruzar el canal sin “mojarse”. Su proximidad a una importante zona comercial, provoca una constante y a veces agobiante afluencia de personas, que no permita admirar realmente su belleza. Mejor dejarlo para la noche, con el constante deambular de góndolas bajo su gran arcada.

 

20h30: Tras el largo paseo, tenemos mesa reservada, en el famoso Café Florian (café no incluido). Su historia comienza en el año 1720, cuando el dueño Floriano Francescani abrió su café, dándole el nombre de “Alla Venezia  Trionfante”, aunque pronto cambió el nombre por el actual. Como anédota importante de este café a lo largo de su histroia, hay que destacar que el Florian fue el primer local que permitió la entrada a mujeres en Venecia.

 

 

Domingo 27 de noviembre (día dos)

 

08h30/09h00: Desayuno en el hotel.

 

10h00: Salida del hotel para llegar paseando (unos 30 minutos) hasta la entrada principal de la Bienal (acceso en Giardini di Castello).

 

12h00 a 16h00: Visita guiada a la 54ª Bienal de Venecia.

 

Haremos el recorrido acompañados de un guía especializado en la Bienal. En la 54ª Bienal de Venecia la exposición central, está comisariada por Bice Curiger y se titula ILUMInaciones. Según la comisaria, su objetivo fue, por un lado, esclarecer el papel actual de la propia Bienal y, por el otro, mezclar dos nociones bien distintas: la luz como elemento estético esencial, que guarda, además, una estrecha relación con Venecia; y el concepto de nación, cuestionado desde hace tiempo en el ámbito del arte contemporáneo, pero fuertemente arraigado en la historia y estructura de la Bienal de Venecia. Camino del Pabellón Central en los Giardini, pasamos por astas de bandera con cuyo posicionamiento agresivo, a la vez que desordenado, Latifa Echakhch quiere visualizar la naturaleza caótica y beligerante de la supuestamente unificada comunidad internacional. En la entrada del Pabellón se encuentran las obras de Josh Smith, una “pintada” del título ILUMI-naciones en la pared frontal, y de Philippe Parreno, una marquesina incandescente, ambas cuestionando la propia Bienal y las expectativas y motivaciones de sus visitantes. También en la entrada se ven las primeras de las muchas palomas disecadas que Maurizio Cattelan ha distribuido en varias salas del pabellón como remake de su obra Turisti de 1997.

El artista cuya presencia en la Bienal ha sido muy comentada en el mundo del arte contemporáneo es Tintoretto, el clásico veneciano del siglo XVI seleccionado por Bice Curiger por su tratamiento de la luz y su influencia en el arte actual. En el trabajo de Pipilotti Rist se materializa este potencial  encuentro entre pasado y presente con la proyección de sus videos sobre réplicas de pinturas de paisajes venecianos. Cindy Sherman posa, con disfraces anacrónicos y un tanto bizarros, ante escenas reminiscentes de siglos pasados y Amalia Pica conmemora la prohibición de los diagramas Venn en la Argentina de los 70 debido a su “potencial subversivo”.

La instalación de DAS INSTITUT, una colaboración de Kerstin Brätsch y Adele Röder explora la posibilidad de individualidad e independencia dentro de un sistema de réplica; Anya Titova investiga cómo material, composición y color de una estructura pueden condicionar el comportamiento de la audiencia; y Sigmar Polke juego con el espectador, retado a moverse para “pillar” los cuadros entre las rejas transparentes que los cubren.

Navid Nuur trabaja con la transformación de estado y energía a través de la luz, creando poéticas narrativas a partir de materiales sencillos; Mai-Thu Perret homenajea los diseños surrealistas de Elsa Schiaparelli y los dibujos de  Emma Kunz, concebidos por su potencial curativo; y Fabian Marti indaga en el fenómeno de la conexión y la sincronía desde un punto intermedio entre ritual chamanico y psicodelia, mientras que las obras de Jack Goldstein están centradas en el instante espectacular, en el momento de cambio o acción.

Urs Fischer celebra el arte efímero con tres esculturas de cera que van consumiendo y deformándose hasta su colapso; Gabriel Kuri reorganiza la realidad en un calculado y poético juego con opuestos; Ryan Gander ironiza sobre el futuro del arte contemporáneo, de la sociedad y la economía en  imágenes congeladas que presentan narrativas en curso; y Llyn Foulkes documenta la muerte del sueño Americano, la pérdida de sus valores y el abandono de sus ideales.

Los trabajos de Nathaniel Mellors estudian el lenguaje como instrumento de manipulación y ofuscamiento, continuamente utilizado en la aparentemente relajada cultura televisiva; Norma Jeane invita a los visitantes a ejercer la libre expresión con plastilina en una de las salas mas concurridas de la Bienal; y  Elisabetta Benassi presenta un collage arbitrario de la historia del siglo XX compuesto por recortes de prensa que confrontan hechos relevantes e irrelevantes.

Yto Barrada expone su historia familiar como base de su identidad a la vez que reflejo de la vida social y política del Marruecos del siglo XX; Asier Mendizábal, único artista español en la exposición, investiga las relaciones entre forma, discurso e ideología y la problemática de las representaciones de identidad; Mariana Castillo Deball ofrece un remake de la cosmogonía de los códices precolombinos cuyo traslado a Europa privó a los mejicanos de referentes históricos y bases identitarias; Nicholas Hlobo impresiona con su  representación del pájaro vampiro de la mitología Xhoza; y Dayanita Singh nos presenta retratos de la India real, desprovistos de sus característicos colores y, en consecuencia, alejados de los estereotipos con los que se suele representar a su país.

Terminaremos la visita por uno de los parapabellones incluidos en ILUMInaciones, una especie de subpabellones encargados a varios artistas. El de Franz West reconstruye el estudio del artista en Viena, llevando a la esfera pública parte de su mundo privado y de su colección de obras de artistas amigos.

 

Comida y tarde libre para callejear libremente por la ciudad.

 

21h00: Cena en el restaurante ALLA MADONNA. Se trata de un restaurante veneciano situado cerca del Puente Rialto. Está en funcionamiento dede el año 1954. Durante el día se puede disfrutar de un plato de pasta en una de sus largas mesas de madera. Por la noche, los platos son más sofisticados. Su especialidad son los risottos, los pescados y el marisco.

 

 

Lunes 28 de noviembre (día tres)

 

08h30/09h00: Desayuno en el hotel.

 

11h00 a 12h30: Visita guiada a la Fundación Peggy Guggenheim.

 

Una cita imprescindible en la Fundación Peggy Guggenheim, donde encontraremos una bellísima colección de pintura cubista, surrealista, futurista y abstratcta. Se trata de una de las más grandes cunas del arte en Italia, la colección de Peggy Guggenheim es la más importante de arte europeo y americano del país.  Se encuentra en una de las orillas del Gran Canal, donde antes, vivía Peggy.

Se inauguró en 1980 y tiene toda la colección personal de Peggy Guggenheim, otras importantes colecciones como la de Gianni Mattioli o Nasher e importantes exposiciones temporales.

La colección de Peggy Guggenheim es propiedad de la Fundación Solomon R Guggenheim, gestionado junto con el Museo Solomon R Guggenheim de Nueva York, el Guggenheim de Bilbao, el Deutsche Guggenheim de Berlin y el Guggenheim-Hermitage de Las Vegas.

 

El edificio es el Vernier dei Leoni; del arquitecto Lorenzo Boschetti, empezado en 1748 y nunca acabado probablemente por falta de financiación o por problemas con los nobles de los palacios cercanos. La fachada es clásica, con tres arcadas. El nombre, referido a los leones, es por un motivo de decoración, la cabeza de un león de piedra en la fachada, al nivel del agua.

Del 1910 al 1924 el edificio era de la escéntrica Marquesa Luisa Casati, la cual ha aportado muchas obras y retratos. En 1948 Peggy Guggenheim obtiene el edificio y vive allí por treinta años aproximadamente. A partir del 1951 abre la colección al público bajo su gestión, y después de su muerte, en 1979, pasa a ser gestionado por la Fundación Solomon R. Guggenheim.

 

Comida en la tratoría Cantina Canaletto, situada en el barrio Dorsoduro donde disfrutaremos de una comida típicamente veneciana.

 

Para terminar la tarde y para quienes quieran seguir con la inmersión en el arte moderno y contemporáneo, os sugerimos visitar la Punta de la Dogana y el Palazzo Grassi. Ambos son propiedad del célebre mercante de arte y coleccionista Francios Pinault, donde las obras expuestas son de famosos artistas, casi todos viven todavía.

 

Cena libre.

 

Martes 29 de noviembre (día cuatro)

 

Mañana de mercados:

 

Para quienes nos les moleste madrugar, uno de los grandes espectáculos de Venecia es realizar un paseo matutino (sobre las 8h30) por los mercados de Rialto y las pequeñas tiendas aledañas al citado puente. En el mercado de Erbaria, dedicado a frutas y verduras, se convierte en un escaparate de los productos típico de la zona -espárragos y alcachofas-, mientras el de la Pescheria, junto al Gran Canal, cuenta con una amplia variedad de los pescados autóctonos de la Laguna Veneta, el Mediterráneo y el Adriático. A la vuelta de esquina, en Ruga Rialto, podemos comprar otros productos típicos de la región. Cafés, tés y frutos secos en la Drogheria Marcaritiene, o tradicionales dulces venecianos, tartas y pastas en la Pasticceria Marchini, la mejor repostería de la ciudad.

 

 

14h35: Salida en vuelo de Ryanair, Venecia – Valencia. Vuelo Venecia Marco Polo – Valencia.